Vivir a caballo entre dos mundos da la posibilidad de ver la realidad del arte más allá del espacio protegido de la facultad y no sólo de la facultad, sino del mundo con un determinado nivel cultural. Ahora soy yo la que ve ingenuidad en algunos de los comentarios que se realizan entorno al público en general, porque los veo alejados de la realidad. Es bonito pensar que con el arte lo único que quiero es evolucionar, es satisfacer mis deseos como artista,… Todo esto lo he escuchado en clase y o tienes dinero y tu camino es ser un Frenhofer, alejado del entendimiento del público o sintiéndolo mucho acabarás diseñando páginas Web para poder pagar el alquiler. Por qué nadie parece tener en mente ser un Grassou. ¿Acaso artistas de otras disciplinas no han tenido que pasar por cosas que no querían hacer para definitivamente lograr hacer lo que ellos querían? ¿Hasta que punto es válido querer vivir del arte cediendo un poco? ¿Tenemos que ser tan diferentes? El término de la bohemia caló más en el falso artista que en el público según mi propia experiencia. La idea de vanguardia se ha asociado, no a ideales sociales o políticos como antaño sino a una cuestión de imagen, los artistas siempre van por delante, no se concibe la imagen del artista siguiendo un estándar y el resultado es que el que más piercing y rastas lleva es el más retrogrado en cuanto a ideas. No hay que dejarse impresionar, ya lo decía..
Un lema, TODO NO VALE. Me quedo con Balzac, las ideas no justifican al artista, hay que llevarlas a cabo con todos los problemas que conlleva su ejecución. Y al respecto ¡qué daño hizo el Dadá! Los movimientos llegan con mucho retraso al público de masas, lo expuesto en un museo es lo consolidado, pero esto no es lo realmente contemporáneo, que podemos encontrar en ciertas galerías. Si mis compañeros de trabajo no han ido nunca al IVAM menos irán a una galería. Es sorprendente la concepción del artista que tienen, a parte de ser la rara, ¿cómo en lugar de trabajar la jornada completa y ganar más dinero me dedico a hacer textualmente “monigotadas” por las tardes?, soy la recoge trastos oficial. La pregunta típica es ¿no te sirve para hacer una escultura? No sé como les ha llegado esta imagen del escultor pero realmente es la que más ha calado en el público sin conocimientos de arte. El problema de esta idea es que también ha calado en el futuro artista, cuántos no han propuesto un trabajo en función de lo recogido en el contenedor, sin ningún tipo de intención.
¡Qué grande es el artista! El artista ya no tiene que trabajar, basta con que se siente a reflexionar sobre cualquier materia en general. El arte está estancado y se dedica a apropiarse de campos ajenos para sobrevivir, es como una sanguijuela. Si el artista hace una tesis sobre el análisis de los estratos de suelo que ha observado cavando un agujero durante todo un año en la facultad, eso es arte, pero el mismo estudio realizado por un geólogo con mayor fundamento, resultados veraces y discreción sobre todo discreción, ¿qué es? Si el seguimiento de una cultura africana hecho por el artista y plasmado como lo que en realidad era, un documento de investigación, aparece en una galería de arte, ¿debo pensar que eso es arte? No señores, a pesar de encontrarlos en estos espacios, en mi opinión, es una tomadura de pelo porque considero que el investigador lo hará veinte veces mejor. Cada vez se me hace más comprensible la actitud hostil del público, ¿Dónde está el límite? Las pelucas que vimos este año en el IVAM hubiesen tenido un sentido junto con las carrozas del Palacio de Dos Aguas, pero no en el IVAM, ¿qué está pasando? Tan desesperados estamos porque la gente entre en el museo. No hace falta, si realmente no quieren entrar. Por qué no nos centramos en solucionar los problemas del arte dentro del mundo del arte, que todavía no se cual es, y dejamos de apropiarnos de campos ajenos. ¿Qué hay de lo de conmover estéticamente al público? Quiero que se me transmita algo, pero quiero que la obra me conmueva estéticamente y en ese sentido, como público, esa es mi principal demanda.
Nos pese o no nos pese, vivimos en sociedad, en una sociedad dominada por el mercado, pero parece ser que somos más idealistas y queremos estar por encima de ese lugar terrible que lo domina todo. La galería y Arco, no son más que lugares de compra venta, nacieron como tales y no creo que pretendan ser más. Nos aprovechamos de ellos porque son una forma fácil de ver reunido lo último que se está haciendo, pero no queramos exigir además que se conviertan en espacio de contemplación porque para ello ya están otros lugares como el museo o la bienal. ¿Es pecado querer alcanzar una posición en ese mercado, querer vivir del arte y no para el arte? Para concluir he releído lo escrito y con ello me he dado cuenta que básicamente se trata de una gran cantidad de preguntas, preguntas que han surgido a lo largo de la Historia del Arte y que han sido contestadas por grandes estudiosos de la materia, desde diferentes puntos de vista. A pesar de ello, me afectan personalmente a mí, por lo que no creo que sea pretencioso creer que se podrían contestar. He citado a Frenhofer y concluyo con Pedro Grassou, ejemplo tal vez de ¿mucho trabajo y pocas preguntas?

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