Esto se acaba, y no es justo. Ingenuamente pensé que terminaríamos el curso con un concepto de arte y artista con el que podernos defender frente a los ataques de la sociedad. Sí, la sociedad sigue atacándonos. En lugar de eso aparecen más dudas, eso sí, me doy cuenta que afectan a muchos cortados por el mismo patrón, lo cual ha sido un gran descubrimiento. Y me pregunto si el que me haya visto reflejada con algunos de los rasgos característicos del artista analizados a lo largo del curso me convierten en artista, porque ante la pregunta que se ha hecho infinidad de veces en clase de si nos considerábamos artistas, yo siempre he contestado en voz baja que no. Esto me ha llevado a reflexionar sobre lo que soy y lo que pretendo con mi trabajo. Querer contar, querer transmitir una idea, una historia, una sensación, una visión personal del entorno a través de un medio plástico ¿Eso es arte? El problema es si es válido sólo contar o es necesario que se sepa entender. Se nos ha explicado que el arte es un proceso de comunicación, y el ejemplo de lo que ocurre cuando este no se da lo tenemos en el personaje de Balzac, Frenhofer. La pregunta que sigue después es, ¿qué le importará a mi vecino mi consideración sobre la uniformidad del pensamiento humano en la actualidad plasmado en el último trabajo de escultura? Conclusión, somos unos puñeteros egocéntricos, y perdón por lo de puñeteros. Al espectador se le exige un esfuerzo personal cada vez mayor para llegar al entendimiento de la obra. El arte va contracorriente, ya que en un momento donde la tendencia es la globalización, el artista pretende el uso de un lenguaje individual, que sea entendido por el público ¡Qué fácil y que difícil resultaría que existiera un movimiento con un lenguaje al que adherirse!
En mi primera clase en la Facultad comenté que consideraba que era obligación del artista el hacer llegar a todos el arte, todo el mundo debería entender y disfrutar el arte, lo cual sería posible con la adaptación de su lenguaje al público. Se me tachó de ingenua y se me razonó de la siguiente manera: "¿Crees que todo el mundo es capaz de leer y entender un texto filosófico? No, puesto que para ello es necesario un estudio previo de filosofía. Y por qué motivo el arte debe llegar a ser entendido por todo el mundo. Si alguien quiere entender arte debe estudiar arte, acaso la gente se pone a opinar sobre física cuántica sin saber física". El paso del tiempo me ha hecho entender que realmente el arte no puede llegar a todo el mundo.
No estoy dispuesta, llevada por la ingenuidad con la que empecé en esta facultad, a volver a realizar un discurso de justificación del señor Duchamp, del que respeto su discurso teórico y reconozco lo que significó para la historia del arte, pero de cuya obra no me consideró fan, ante un personaje que no es capaz de dar dos pasos más allá de lo puramente figurativo.
El público demanda una explicación que se niega a dar, tal vez porque la obra sea el medio para contar aquello que no nos atrevemos a decir y el uso de la palabra pondría al descubierto el alma del artista, ante lo cual prefiere que se considere al artista como un personaje elitista y al arte como un juego de intelectuales, como los del País dominical, pero en este caso se trataría de ¿quien adivina la intención?
Vivir a caballo entre dos mundos da la posibilidad de ver la realidad del arte más allá del espacio protegido de la facultad y no sólo de la facultad, sino del mundo con un determinado nivel cultural. Ahora soy yo la que ve ingenuidad en algunos de los comentarios que se realizan entorno al público en general, porque los veo alejados de la realidad. Es bonito pensar que con el arte lo único que quiero es evolucionar, es satisfacer mis deseos como artista,… Todo esto lo he escuchado en clase y o tienes dinero y tu camino es ser un Frenhofer, alejado del entendimiento del público o sintiéndolo mucho acabarás diseñando páginas Web para poder pagar el alquiler. Por qué nadie parece tener en mente ser un Grassou. ¿Acaso artistas de otras disciplinas no han tenido que pasar por cosas que no querían hacer para definitivamente lograr hacer lo que ellos querían? ¿Hasta que punto es válido querer vivir del arte cediendo un poco?

Lo siento, sólo los miembros del Club Kukumbar pueden realizar comentarios.
Comentarios