Arte Arte :: 09-10-2007 / 22:07:19 | Fuente: Colpisa
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Los rostros del Che

Una exposición de 80 fotografías muestra el lado más tierno e intelectual del guerrillero. "Ha quedado como prototipo de hombre de acción, pero detrás había una persona que leía a Goethe y a Shakespeare", afirmó la comisaria.

La imagen de Ernesto Che Guevara, el guerrillero argentino que participó junto a Fidel Castro en la revolución cubana, se asocia a la rebeldía, a la aventura y a los nobles ideales. Su gran atractivo personal, unido a una muerte violenta en plena juventud (sólo tenía 39 años), le convirtieron en un mito, en uno de los iconos más difundidos y explotados del siglo XX. "Es mucho más interesante el personaje real que el mito", afirmó Alicia Ovando, comisaria de la exposición "Che Guevara. La vida en fotos", una muestra que recorre en 80 instantáneas (algunas de ellas inéditas) la vida del guerrillero desde sus primeros años hasta su captura y asesinato en Vallegrande, en plena sierra boliviana, el 9 de octubre de 1967. "Ha quedado como prototipo de hombre de acción, pero detrás había una persona que leía a Goethe, a Shakespeare, a León Felipe, a Altuser, a Marx y a Cervantes", expuso la comisaria.

En una de las fotografías aparece al Che departiendo amigablemente con Jean Paul Sartre y Simone de Beauvouir. En otras se le ve en brazos de su madre, jugando al beísbol, junto a su primera esposa, Hilda Gadea, rodeado de admiradores, junto a Fidel Castro, al lado de su segunda esposa, Aleida March... Tampoco faltan las que comparte estrellato junto a grandes líderes del momento, como el egipcio Gamail Nasser, el argelino Ben Bella, el ruso Nikita Jrushov, el chileno Salvador Allende o el chino Mao Tse Tung.

La muestra, que está basada en el libro de Julia Constala "Guevara, la vida en juego" y que conmemora los 40 años de la muerte del guerrillero, permanecerá abierta en el Círculo de Bellas Artes hasta el 4 de noviembre.

Su madre

Ovando explicó que muchas de la fotografía las consiguió Constela gracias a la amistad de esta escritora con la madre del Che, Cecilia de la Serna. "En algunas de ellas se puede apreciar cómo era este hombre antes de convertirse en una leyenda", dijo la comisaria, quien resaltó los fuertes lazos que le unían a su madre. "Ella le orientó intelectualmente; se querían muchísimo". En una de las instantáneas aparecen fundidos en un abrazo, tras seis años sin verse.

La muestra también da fe de los momentos en los que se forjó el mito, como las del asalto a la ciudad de Santa Clara, la ciudad más fortificada de Cuba (la defendían tres mil soldados, un tren blindado y escuadrillas aéreas). Sin embargo, buena parte de la población se sintió identificada con los ideales revolucionarios que preconizaba Ernesto Guevara y su apoyo fue decisivo para que la operación fuese un éxito.

El recorrido concluye con la conocida imagen del cadáver, los ojos abiertos y extraviados. En una carta, años antes, le había escrito a su madre: "Si fracaso sólo llevaré bajo la tierra la pesadumbre de un canto inconcluso".

La exposición se completa con un ciclo de cine –"Che Guevara, 40 años no es nada- en las que se proyectarán varias películas basadas en su vida.

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