Escena Escena :: 28-08-2008 / 19:26:48 | Fuente: Colpisa
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José Luis Cuerda: "No me interesan las películas en las que se ve al director"

El cineasta manchego estrena 'Los girasoles ciegos', basada en los relatos con los que Alberto Méndez se alzó con el Premio de la Crítica y Premio Nacional de Narrativa 2005.

Maribel Verdú, Javier Cámara y Raúl Arévalo encabezan el reparto de este drama sobre la posguerra española que Cuerda dedica a su compañero de guión, Rafael Azcona.

"No me interesan las películas en las que se ve al director, para eso ya está el 'cómo se hizo...'. Lo que quiero ver es una historia transparente", apostilló el director, guionista y productor José Luis Cuerda en la multitudinaria presentación de 'Los girsoles ciegos', cinta basada en los relatos con los que el desaparecido Alberto Méndez se alzó con el Premio de la Crítica y Premio Nacional de Narrativa hace tres años.

Había expectación ante la última propuesta cinematográfica del veterano cineasta manchego, un drama sobre la posguerra española protagonizado por Maribel Verdú, Javier Cámara y Raúl Arévalo que Cuerda dedica a su compañero de guión, Rafael Azcona, con el que también compartió lápiz y papel en 'El bosque animado' y 'La lengua de las mariposas'. "De Rafael me acuerdo todos los días, sobre todo de la persona. Fue un hombre fundamental en mi vida y para el cine, la persona más honesta que he conocido y con más talento para captar la realidad con bondad y ternura. Su desaparición es terrible e injusta", manifestó el responsable y objeto de "todo lo criticable" de esta esperada producción que el próximo viernes se lanza en nuestro país con cerca de 200 copias.

El Cuerda más emotivo tampoco se olvidó del escritor de una de las novelas más leídas de los últimos años, Alberto Méndez, que en su única obra rememora el dolor de la posguerra española en cuatro relatos protagonizados por los perdedores -la película se centra en el cuarto, en el del cura que oculta su lascivia tras el fascismo apostólico que reclama la sangre purificadora del vencido, y lo entremezcla con los otros tres-. "A Alberto Méndez le conocí en los 60, cuando los dos trabajábamos en TVE. Como Azcona, era un hombre que se reía mucho. No supe que escribía hasta que mi amiga Josefina Molina me dijo que tenía que adaptar 'Los girasoles...', lo que me produjo cierto rechazo porque nunca he leído un libro bajo esa perspectiva", rememoró el que para muchos, sobre todos para los jóvenes, descubrió a Alejandro Aménabar.

Fue definitivo que Fernando Bovaria, su productor en la célebre 'La lengua de las mariposas', le preguntara si veía adaptable la citada novela. "La leí y me pareció complicado porque era hiperliteraria, pero los personajes y las situaciones eran excelentes. Invité a Azcona para hacer juntos el guión y, como siempre que le gustaba una propuesta, me contestó que el trabajo era como invitarle a una boda. Y eso que me confesó que no había podido terminar el libro porque le había angustiado", apostilló.

Distintos "carricoches"

Orgulloso y satisfecho de lo que había trasladado a la gran pantalla, Cuerda dice que el filme narra hechos duros "que, desgraciadamente, se vivieron en nuestro país. Los lectores de esta excelente novela echarán de menos cosas, pero es que el filme corre paralelo al libro. Son carricoches distintos, y en el del cine he agarrado personajes, he metido a otros y hemos hechos las mismas paradas que en la novela. Lo importante es meter la historia en el vehículo que te lleve más lejos", dijo.

Una mujer que vive con el peso de un marido escondido en un armario, una hija que huye de los franquistas a Portugal con su pareja, un niño que ha aprendido a mentir, un profesor al que buscan por 'rojo' que vive como un fantasma en su casa y un diácono que se obsesiona con una mujer. 'Los girasoles ciegos' no se mueven en Madrid como en la novela, sino en Orense. "Es imposible rodar en Madrid un filme ambientado en los años 40 -sabe de lo que habla porque lo hizo en 'La vida del capitán Estrada'-. Además, la fisonomía férrea de Orense me venía muy bien para contar la tragedia que se vive detrás de los muros de la casa del protagonista. Y es que tengo una casa a 20 kilómetros de esa ciudad", reconoció.

No ha sido el único cambio porque el diácono que Méndez retrata en el libro es un tipo "desagradable", mientras que el de Cuerda, interpretado por Raúl Arévalo, no lo es, en palabras de este director que pasó tres años en un seminario.

Avisa Cuerda que no ha hecho una película que salda cuentas sobre la actuación de la Iglesia en la Guerra Civil. "No es una película contra, sino que muestra como las decisiones, la mentalidad, la filosofía y teología hace que los personajes hagan una serie de cosas. En algunos momentos, he actuado con tibieza, no he cargado las tintas. Si hay una actitud política, en este caso de izquierdas", afirmó.

El veterano profesional se preguntó cómo iban a recibir los jóvenes esta historia. La contestación la tuvo en el pase que se celebró hace unos días en Orense con más de mil personas, una proyección en la que hubo risas que, al principio le confundieron. "Era lógico y loable que los más jóvenes sonrieran ante determinadas actuaciones de los curas", declaró.

Personas

Capitán de tres generaciones de actores "que, primero, son personas", Cuerda, que se preocupó mucho de no caer en la sensiblería, algo que aprendió del maestro Azcona", desveló que Javier Cámara ejerció de "animador" durante el rodaje del filme, que completa su reparto con José Angel Egido, el pequeño Roger Princet –'El orfanato'- y los jóvenes Irene Escolar y Martín Rivas. Acostumbrada a los papeles con hondura y dramáticos, a Maribel Verdú no le costó interiorizar el dolor que sufre su personaje. "Soy actriz, tenía unos diálogos muy precisos, sólo me deje llevar sin remarcar nada. Hemos hecho un drama muy triste, pero lo hemos pasado muy bien", dijo la actriz, que en breve subirá a los escenarios.

Para Cámara, 'Los girasoles...' fue muy especial. "Es el primer guión que hago de Azcona, que es de Logroño, como yo, y, además soy un admirador del cine de Cuerda", apuntó el conocido actor, que se acordó de Ortega Lara cuando construyó el papel de un hombre "al que poco a poco le va faltando oxígeno. Pasa de ser el héroe de la familia, a alguien que molesta", explicó.

Raúl Arévalo, por su parte, se apoyó para dar credibilidad al diácono en Cuerda y en la sotana. "Fue como el traje de Batman. Me lo puse, y sentí que tenía el 60% hecho", comentó este actor en alza.

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