Música Música :: 01-03-2009 / 13:40:14 | Fuente: EFE
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Extravagancias, música y anécdotas del Festival de Viña del Mar

Como en las mejores fiestas de cumpleaños, la celebración del cincuenta aniversario del Festival de Viña del Mar tuvo invitados extravagantes, música para todos los gustos y alguna que otra anécdota de aquellas que nadie quiere recordar la mañana siguiente.

Uno de los invitados de lujo a la gran celebración fue el mexicano Carlos Santana, que pidió expresamente dar comienzo a la tercera jornada y así asegurarse la rápida colocación de la multitud de instrumentos de su banda, motivo que obligó a alterar la programación de la noche.

No sólo cambió el orden de la obertura, prevista inicialmente con la actuación del extravagante millonario Leonardo Farkas, sino que el guitarrista también se otorgó una hora más de concierto que relegó al fundador de Supertramp, Roger Hogdson, a un lugar marginal en la parrilla de la noche.

El tentempié lo puso también el empresario minero, quien invitó a los 15.000 asistentes de la Quinta Vergara a comerse un sandwich en su nombre, y procuró hacer felices a los periodistas acreditados, a quienes pagó una fiesta en el Hotel O'Higgins con barra libre.

Para materializar su promesa, Farkas firmó un cheque de 10 millones de pesos chilenos (unos 16.700 dólares) para sufragar la bacanal, y los periodistas no pudieron resistir la tentación de fotografiar y gravar el 'papelito', como si no fuera real.

Los veteranos KC and the Sunshine Band también pusieron al multimillonario chileno en el punto de mira cuando le llamaron en plena rueda de prensa previa a su actuación para pedirle que bajara de su suite en el Sheraton Miramar a saludar a los reporteros, petición que no fue concedida.

Harry Casey, el vocalista de la banda estadounidense, tuvo que responder alguna pregunta incómoda tras su caída accidental en plena actuación: a su edad uno ya no puede bailar como en los ochenta, y las cámaras de televisión son omnipresentes para captar cualquier percance.

El despliegue de medios de comunicación fue masivo, y el malecón de Viña del Mar se transformó en un plató gigante propiedad de los canales de televisión, desde donde emitieron sus tertulias 'festivaleras' al aire libre, pero con cazadoras y chaquetas para resguardarse del frío y la niebla que acompañaron al certamen durante toda la semana.

Hubo también una reina de la fiesta, en este caso la madura venezolana Catherine Fulop, que cada mañana salía a trotar por el paseo marítimo para demostrar a todo el mundo sus dotes físicas, y a la que algunos reporteros y espontáneos seguían ahogados con el micrófono en la mano para arrancarle alguna palabra.

Durante el proceso de elección, una periodista local se quejó, enfurecida, del bajo nivel de las cuatro candidatas que se presentaron a la corona, un título que, según la profesional, merece más respeto y 'glamour'.

Y para 'glamour', el del grupo británico Simply Red, que obligó a la prensa a trabajar sin flashes durante su actuación, en un escenario a oscuras que poco facilitaba la tarea de los gráficos.

También hubo esperas, como la que regaló el reguetonero Daddy Yankee a los periodistas que aguardaban su conferencia de prensa.

"Han ido a buscarlo, pero nadie sabe dónde está", comentaba una responsable de comunicación del certamen ante las miradas resignadas y ya un poco mosqueadas de los reporteros.

Pero la decepción más grande fue la que se llevaron los fotógrafos que desde las cinco de la mañana del sábado esperaron la llegada del salsero Marc Anthony con su esposa, la actriz Jennifer López, que nunca apareció.

Mucho se había especulado sobre la posibilidad que JLo visitara Viña del Mar, pero pese a las habladurías y la expectación de algunos gráficos que pretendían pagar las cuentas del mes con tan sólo una foto de la pareja, el aterrizaje del puertorriqueño se saldó con una persecución automovilística sin ninguna toma.

Entre el público, los artistas y los periodistas, ayudaron a soplar las velas del pastel del quincuagésimo aniversario del Festival de Viña del Mar, que a pesar de celebrar las bodas de oro, no envejece: siempre ofrecerá la semana musical más importante de Latinoamérica y los chismes más sonados del final de verano.

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