Con un vestido negro y subida en unos tacones de vértigo, la protagonista de películas famosas como "Ghost" o "Una proposición indecente" llegó acompañada del director del film, el escocés Michael Radford y el actor Lambert Wilson a la cita con la prensa en el Kursaal.
En "Flawless" (Un plan brillante) Moore interpreta a una ejecutiva descontenta por el machismo imperante en la principal empresa de diamantes de Londres en 1960 y convence a Michael Caine - un empleado de mantenimiento - para llevar a cabo un robo perfecto.
La película es puro entretenimiento y deleite para los admiradores de carrera y especialmente de la belleza de Moore, realzada por un amplio y sofisticado vestuario.
Aunque la carrera cinematográfica de Moore, de 44 años, ha sufrido altibajos, la "refinada belleza" de la actriz ha ido en aumento con el tiempo, y en los últimos años lo que más ha llamado la atención es su cambio de aspecto, así como su boda con el actor Ashton Kutcher, unos 13 años más joven.
Demi Moore defendió, no obstante, que es un error para cualquier mujer u hombre centrarse demasiado en mantener la juventud "en vez de celebrar la belleza que viene con la madurez".
"Lo que más me emociona es buscar papeles que me desafían como actriz", dijo la intérprete, madre de tres hijas habidas durante su matrimonio con el actor Bruce Willis.
Para la gala de clausura del festival donostiarra, que ayer entregó el premio Donosti a Liv Ullman, también se encuentra en la ciudad el director italiano Roberto Benigni, ganador de un Oscar por "La vida es bella".
Benigni está casado con la actriz Nicoletta Braschi, miembro del jurado que esta tarde desvelará quién se lleva los premios del festival este año.

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