La pérdida de un avión obliga a Alarcón a quedarse "a disgusto" en la ciudad de los canales, donde había pasado su "fría luna de miel" y donde ahora pone punto y aparte en su vida, tras el fracaso de su última novela, 'Los Comensales'.
Alarcón, de 40 años, "trastornada pasajeramente", "soberbia y pisoteada", se desnuda en sus papeles y ella, que siempre había sido amante, en Venecia "se convierte en amada y descubre la felicidad" que nunca había vivido.
Ella, que en realidad se llama Asunción Moreno y se cambió el nombre porque le resultaba más interesante, no se parece en "nada" a Gala, según éste, que avanzó que en su periplo veneciano la escritora se llega a mezclar con mafias, aunque la historia termina "de la mejor manera posible".
"No puedo opinar, porque no lo he escrito yo", aseveró Gala sobre la publicación. Incluso le comentó a su editora que, en lugar de su nombre, en la cubierta del libro debería ir el de Alarcón, "autora" de esas "intimidades" que narra "porque sabe que no será leída".
Esa espontaneidad y despreocupación que tiene la que escribe para sí misma se refleja en 'Los papeles de agua', ya que la narración conserva todas las erratas "que ella hizo" con su "cierta gracia andaluza" de escribir.
"Es la novela más curiosa que he escrito", dijo Gala asumiendo su autoría: "Tiene una distancia y una intimidad que la hacen original", comentó.
Venecia, verdadera protagonista de 'Los papeles de agua', es "una tía que cobra por todo, que pide ayuda internacional", y citó las fuerzas que muchos países están uniendo para evitar que se inunde San Marcos.
Pero esa "pidona" fue "la República" que recogió a "todos los exiliados de Europa, por eso ha sido querida", recordó Gala, que ya con su primera novela, 'El manuscrito carmesí', ganó el Premio Planeta.

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