
La crónica negra de Nueva York durante los años 30 y 40 llega a Madrid a través de 270 imágenes capturadas por el obturador de Arthur Fellig, más conocido como Weegee. Su cámara supo captar robos, asesinatos, peleas callejeras, incendios, espectáculos o accidentes antes que cualquier otro fotógrafo de la Gran Manzana.
La Tate Modern de Londres apuesta de nuevo por la fotografía con un recorrido por la evolución de este arte a través de imágenes callejeras y de estudio en las que el ser humano y la ciudad son los protagonistas.
